Historia del mosaico I

Por el Julio 1, 2016 en Historia del mosaico
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Al igual que la escultura y pintura, aquellos hombres de las antiguas culturas dedicaron su tiempo y su arte también a la técnica del mosaico. El artista – mosaista era una profesión muy extendida en la cultura Helénica, pero más aún durante el Imperio Romano, y llega a su cúspide a lo largo y ancho de la civilización de Bizancio.

Los grandes museos de Europa son claro testimonio de esta tradición musivaria de las culturas antiguas, y hacen gala de ella en piezas de refinadísima ejecución, como pueden ser los diversos Museos de Roma, Nápoles, Rávena, museo de Bardo cerca de Túnez, Argelia y en los diversos museos del antiguo Bizancio; en España: Ampurias, Mérida, Itálica, Hasta en nuestro Museo Provincial de Navarra podemos gozar de la contemplación de vastos paramentos musivos de uno de nuestros yacimientos navarros, hallados en una villa romana de Ramalete, de Tudela (siglos IV-y-d.C.). La técnica del mosaico camina con el hombre culto.

Con el Imperio romano llegó a Hispania también esta curiosa y típica manera de hacer. Los orígenes son rudimentarios y artesanales, pero a medida que el hombre va dominando la materia de la piedra y del mármol se perfecciona de tal manera que se convierte en auténtico arte. Muchas son las villas romanas en nuestra primitiva Hispania que han aflorado en estos últimos años a superficie, algunas de las cuales han quedado “in situ”, y otras muchas piezas han pasado a engrosar el acerbo artístico de nuestros Museos.

Esta publicación es un extracto del artículo Historia del Mosaico escrito por el artista Domingo Iturgaiz, uno de los participantes de la muestra Bellezas Habitables.

Continuará en breve con el capítulo:

Historia del mosaico II: tipos de mosaicos

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